Paseo dominical

Nos vamos a hacer el turista por el centro de la ciudad. Es un día espléndido, de calor y sol radiante. Por

la Ciudadela vemos los turistas inevitables pero igualmente, en una pequeña avenida, gente mayor, habitantes sin duda de este rincón que toman el sol, leen y charlan. Es gente que provienen de una cierta burguesía, vestida de domingo y con el toque de una clase que renace o muere. Se sienten renacer ahora que viven bajo un régimen democrático e incipientemente capitalista, muriéndose en la medida que son viejos y las glorias del pasado les quedan lejos. Pero resulta muy agradable ver como, con las limitaciones materiales que llevan encima, que son todavía muchas, mantienen ese aire cómodo y culto de la mejor Europa central.Nosotros paramos un poco para comernos un pastel de crema, que me resulta bastante empalagoso, con un café: todo 4 €. Después hacemos una buena caminata por el margen izquierdo del Danubio, subimos por las alturas de Buda y, tras pasar por los puentes de Las Cadenas y de Petőfi, contentos, cogemos nuevamente el bus hacia Budaörs. Nos deseamos y terminamos en la cama sobre las 9 después de haber cenado una ensalada ligera que nos alegra. Me he comprado un libro en inglés “Jorney to the Polar Sea” en una preciosa edición húngara por sólo 5 €.

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