Por la tarde vamos a pasear desde la plaza Móricz Zsigmond hacia la parte superior de la colina donde se sitúa
la Ciudadela con aquella estatua tan “realsozialism” (pero a la que le han arrancado los dos soldados soviéticos en una protesta ciudadana). La subida de gran valor estético, el entorno es muy bonito con todo el arbolado que amarillea y es diverso de formas. La vista sobre el Danubio y la ciudad en la hora del atardecer es la ideal : tonalidades quemadas y lejanía gris mientras el río se esmuñe hacia el norte y el sureste. Agujas infinitas se elevan sobre el resto de la aglomeración urbana: iglesias y chimeneas. Dos símbolos claros.
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on Monday, March 24th, 2008 at 11:47 am and is filed under Uncategorized.
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