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El nacimiento de la novela Los muchachos de la calle Pál (1905-1907)

Cortesía del Museo Literario Petõfi


La Editorial Bambú publicó el clásico de Ferenc Molnár en 2010, traducido al español por Adán Kovacsics y al catalán por Dóra Bakucz (Els nois del carrer Pál). Existen otras ediciones de la obra en español, una de 1944 (Los chicos de la calle Paul, Imán, Buenos Aires. Ilustrado por Tibor Gergely) y otra de 1979 (Los muchachos de la calle Pál, Edival Ediciones, Valencia. Traducido por José Félix).

El autor José Luis Najenson evoca Los chicos de la calle Paul como el regalo de un tío abuelo nacido en el Imperio Austro-Húngaro y emigrado a las pampas argentinas a principios del siglo pasado. “Es un tesoro –dijo al entregárselo a Claudia–, léelo y cuídalo como si fuera una Biblia”.

Los muchachos de la calle Pál es el libro al que más cariño le tengo; lo publiqué por partes a lo largo de 1906 en los folletines de una revista para jóvenes editado por mi viejo profesor, el doctor Kornél Rupp. En aquellos tiempos, por supuesto, yo no era considerado un escritor de peso, por eso escribía a ratos por las tardes en la galería del Café Mûvész del Gran Bulevar. El cajero me mantenía bajo su estricta vigilancia y casi me arrancaba de las manos las hojas manuscritas. Me gustaba trabajar en la galería por el silencio que reinaba allí, pues aparte del habitual bullicio del café y el incansable son de una banda militar nada me molestaba. En ese tranquilo lugar recordaba mi infancia, cuando aún estudiaba en el Liceo Reformado de la calle Lónyay y existía el terreno en la calle Pál, como un sueño. Aunque la novela es producto de mi fantasía, sus personajes existieron. Eran mis compañeros de escuela, de los que dos siguen siendo muy amigos míos: el dibujante Jenõ Feiks y el escritor Árpád Pásztor” – dice Ferenc Molnár en su biografía.

Ferenc Molnár escribió Los muchachos de la calle Pál porque se lo pidió un viejo profesor suyo. La publicó por partes en la Revista de Estudiantes entre 1905 y 1906, y fue publicado en formato de libro el 10 de abril de 1907 por la Editorial Franklin. En poco tiempo conquistó el mundo.

Incluso sus contemporáneos –que más tarde lo envidiarían por sus éxitos– reconocieron que era una obra maestra. A juicio de muchos, la explicación de su éxito está en que fue capaz de representar con estilo simple y llano conceptos eternos como el patriotismo, la amistad, la traición, el honor o el sacrificio.

La novela ha sido traducida a treinta y siete idiomas, y en varios países es una lectura recomendada en las escuelas. En Italia es casi tan popular como en Hungría.

"El género de Los muchachos de la calle Pál es la novela de formación que se centra en cómo el protagonista madura y se adapta a la sociedad de los adultos. En la obra, Boka tiene que madurar para aprender que el mundo infantil es frágil y efímero.

Aunque la novela aparentemente habla de niños y está destinada a los niños, en realidad es mucho más que eso: es una obra sobre la edad adulta. Los muchachos de la novela imitan, en su mundo imaginario, el de los adultos. Eligen un líder, crean leyes y ejercen el papel que se espera de ellos. Luchan por el terreno como si fuera su patria […].

Merece la pena reflexionar sobre cómo puede un libro formar tan intensamente parte de nuestra vida […]. Ni antes ni después se ha escrito una obra tan acertada para la adolescencia húngara. En la literatura mundial tiene pocos rivales".

Gabriella Komáromi (2005)

“Un escritor puede tener muchos tipos de éxito, pero tal vez el mayor sea cuando sus invenciones lingüísticas llegan a formar parte del lenguaje coloquial, a entrar en el pensamiento público y a aportar algo al gran juego común de lo que llamamos la lengua húngara. Los giros de Los muchachos de la calle Pál se han convertido en conceptos como “el querido terreno” o “el club de la masilla” […]”.

Pero ¿por qué sigue impresionándonos esta novela?, ¿por qué entusiasma y emociona a los lectores de hoy? Entre otras muchas razones porque la lucha de los dos bandos es el modelo perfecto del mundo, lo tiene todo: el fervor de la lucha, la euforia de la conquista, el horror de la traición, el heroísmo verdadero, el sacrificio, la gloria y la amargura de la victoria pírrica. Los muchachos de la calle Pál ganarán la batalla, pero perderán a su verdadero héroe: el soldado raso Nemecsek. Perderán también su querido solar, pero nunca se plantearán si mereció la pena: había que librar la batalla y ellos la libraron".

Pál Békés (2005)

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